martes, 28 de abril de 2015

Hacía tiempo que había perdido la necesidad de desangrarme en forma de palabras, pero aquí está de vuelta este ansia de desahogo. Qué bueno era sentir que la ilusión venía a mí por momentos. Volver a querer estar dispuesta a perderme donde sea, si la compañía era certera. Querer quedarme colgada en una mirada esporádica durante siglos. Mi corazón nunca estuvo para bromas, yo nunca acepté cualquier oferta. Tú no eras precisamente un típico hombre de negocios trajeado y allí estabas.
En realidad desde siempre, pero nunca así. Y yo en realidad siempre lo vi. Desde siempre, pero nunca así. Pero el ser humano sólo sabe tener costumbres, y renunciar por ellas a muchas cosas.
Y yo siempre me consideré diferente, pero ya no doy más de mí.