Que nos coman las ansias de destrozar las ganas de vernos.
Lo que hemos conseguido es rutina, con ello castigo... pero a la vez quizás sea una forma de asegurarnos un no-futuro del que es asombrosamente confiarse.
Si algo he aprendido es que aquí tu mirada sirve para hacer el mundo más pequeño, y reducirlo a tus brazos por encima de mis hombros.
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