El que no espera nada, nunca sufre.
Todos tenemos ilusiones. No es que las tengamos, es que las necesitamos. Las necesitamos, para seguir adelante. Alimentan nuestros sueños, nuestras esperanzas. Nos dan fuerzas, como una bebida energética, como el alcohol, como una droga muy fuerte. Por eso, ciertas personas que no tienen sueños, ni esperanzas, ni nada por lo que poder seguir viviendo, se pierden entre las drogas.
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