sábado, 13 de abril de 2013

Díselo a tu orgullo.

Dile que cuando nos crucemos por la calle y no digas nada, sea él el que me salude, ¿no? Que me abrace y me pregunte qué tal el día. Venga, díselo, que lo haga él, ya que tú no lo haces, a ver si es capaz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario