A veces te das cuenta de que confías más en una persona medianamente lejana a ti que en tu gente de toda la vida. Puede ser que tarde o temprano la amistad alcance un punto en el que la confianza total muere. Al final, forjas relaciones más sanas con otra gente. Sanas en el sentido de que no te hacen daño casi a diario, como las anteriores. Acabas notando que algo ha cambiado, que ya no es lo mismo, que todo se ha perdido. Y te jode. Te jode mucho, pero te das cuenta de que quizás es un cambio necesario, ¿no?
Como un punto y aparte, una pausa para respirar, y evitar así ahogarte entre "porqués" y reproches varios, tanto por un lado como por el otro.
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