Me levanto por la mañana, desayuno, me visto y voy al instituto. Atiendo, saco buenas notas, unas mejores que otras, claro, y además paso los recreos con mis amigas compartiendo miles de risas. Vuelvo a casa, como, y si tengo que hacer deberes, los hago, antes de volver otra vez al instituto. Por la tarde salgo, y al llegar a casa, tras merendar, hago todos mis deberes y estudio si tengo examen pronto. Cuando tengo tiempo libre escucho música, me conecto para hablar con mis amigos, leo si me apetece, e incluso escribo texto para el Blog, unos días más que otros, y unos días mejores que otros, pues mis textos se basan en experiencias de mi día a día, y me sirven como desahogo. Por último me voy a acostar, casi siempre bastante tarde, con la impresión de haber tenido un día cansado y lleno de cosas que hacer. Pues bien, entre todos mis deberes y mis tareas, saco tiempo para quererte, aunque a veces me resulte difícil. Saco tiempo de pensar en ti, de recordar momentos especiales a tu lado, cosas que nos contamos y que por alguna razón recuerdo como si estuvieses delante mío diciéndomelas como en la primera vez. Saco tiempo de escribir sobre ti si estoy inspirada. Próximas entradas que quizás ni publique, pero qué más da.
Saco tiempo para ti, de forma indirecta, aunque sé que quizás tú nunca me lo devolverás. Aún así, soy una heroína por tener un hueco en mi vida para pensar en ti, aunque tú no lo aprecies.
Soy una heroína.

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