domingo, 23 de junio de 2013

Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás, 
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
 amo tus desvíos, 
y en vez de amarte menos, 
te quiero mucho más.

A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión;
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?,
¿qué quieres tú que yo haga
 con este corazón?

Manuel Acuña.

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