viernes, 17 de enero de 2014

Madrid esta noche se ha puesto bonita. Aunque siempre lo es. Hoy Gran Vía me susurra al oído que me pierda entre sus recovecos. Que dé paso a mi locura, me pide; o algo así.  Esa chica que siempre sabe qué decir a cada uno, que envejece al sentido contrario de las agujas del reloj. 
La chica que comenzó a escribir historias que yo escribía merodeando por ahí con un cuadernillo cutre y un bolígrafo negro en la mano.
Supongamos que ella es mi eterna musa... A veces la razón de mis textos, otras, el remedio. Algunas simplemente tardes tristes, y la mayoría el lugar donde todo fluía. Sucedía. Como suceden las risas, y minutos después las lágrimas. Como suceden los desengaños. Los momentos. Como sucedo yo escribiendo en una hoja cualquiera de un cuaderno cualquiera, en algún banco viejo pintado con miles de nombres y fechas, que ahora son historia.
Como sucede Madrid. 
Madrid de noche.
Madrid inspiradora.

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