martes, 7 de enero de 2014

Quizás el cielo no me recuerde cuando llame a la puerta. 
Quizás me rompa intentando tumbarla. 
Como volver a casa esquivando farolas, dejando esto a medias. 
Algo estás haciendo mal, sal a buscarle. 
Quizás esta mierda sólo sea un sueño. 
He aprendido a valorarme sin tener que depender de nadie. 
Quizás la clave es ser tu propio dueño. 
Buscar un amor de verano en invierno, primavera y otoño. 
Me vuelves a dejar a medias. 
Quizás el corazón me ha dado un vuelco. 
Y si el amor está en aire tampoco es pa' tanto. 
En su cuarto el humo está flotando por si vuelvo. 
Seguir discutiendo aunque te den la razón
El plan es hacer de tripas corazón, 
antes de que el puto corazón se me haga tripas. 
¿Me oyes... ? A la espalda mi barrio y mi calle. 
Mi plan B está en sus ojos para cuando todo estalle. 
Qué coño tendrá que ver la música con ser grande,
mirándome en los ojos de mi madre me veo enorme. 
Dejarse la piel y el alma en algo que nadie entiende. 
Comerte la boca con rencor y sangre en los dientes. 
Sonriendo porque el pasado ladra pero no muerde. 
Guardando lo mejor de mí pa' quien sepa apreciarme. 
Quizás mi vida rota no sepa salir a flote. 
No me llames cielo en el infierno. 
Porque a veces todo parece mejor cuando estás muerto. 
Recuerdo el camino iluminado por luciérnagas de colores.
Mi vida y mi cabeza en desorden. 
Escribiendo con sangre en paredes, dime, 
qué coño me queda, dime. Vuelvo a casa siguiendo las voces. 
A veces la mejor opción es cerrar el pestillo. 
Volver a casa haciendo zetas hasta su pasillo. 
Quizás amar es traicionar y odiar y no lo pillo. 
No ves que no me conozco ni yo. 
He aprendido a ser feliz conmigo y eso es un tesoro. 
A escribirme poemas y textos a mí, porque me quiero. 

Lunares, galaxias, océanos, mares. 
Por eso y mucho más fuiste. 
Porque un corazón roto solo sabe querer a ratos. 
No supiste guardarme el secreto. No supiste guardarme. 
A hostias con el pasado en silencio. 
Sangrando sobre un ritmo. 
El tiempo entre los dedos. El alma no suena si me abandona. 
El plan es olvidar mi lengua y aprender su idioma. 
Regalo mi fama, el mundo de verdad respira ahí fuera.
Aun guardo en sus ojos las coordenadas. 
Vuelvo a arder en llamas. ¿Quién coño te va a escribir poemas... ?
Solías ser un encanto, ahora me dejas con la intriga. 
Haciendo girar mi vida a 360 grados. 
El amor para quien sepa cuidarlo. Volviendo a casa casi a oscuras.
Buenos tiempos vendrán pronto si es que llamas. 
De la chica triste nadie se enamora. 
Mirando a tus ojos sé lo que tramas. La calle respira. 
No tengo que demostraros nada. 
La puta soga al cuello no me deja respirar. 
Lunares es quemar y volver a empezar. 
Colgarme de un par de ojos que me sepan mirar con vistas al mar. 
Quemar el tiempo a mi antojo y escribir del tirón, quizás. 
Me flipa ver cómo hablabais de mí y ahora masticáis polla. 
Llevo a la espalda las siete estrellas y Lunares. 
Cómo mierdas quieres que no hable trifulca, si esto estalla. 
Y la única paz que me queda está detrás de la pantalla.
Todo vuelve a fallar y el miedo me folla. 
Mi silencio sigue por encima cuando todo el mundo calla. 
Ni dios que sepa dejarme huella sin pisarme, 
y el infierno en contra con ojitos de "se te hace tarde". 
Estoy forzando el mecánico hasta puntos insospechables. 
Haciendo de mi vida una peli y contando el trailer. 
Quizás no sepa cómo hacer feliz a las personas. 
Pero sé de sobra ser una hija de puta y me funciona. 
Sacando brillo a mis heridas y enseñando el polvo. 
No supiste verlo. Viajes sin retorno a mis adentros. 
¿Acaso me ves con cara de aprovechar el tiempo...?

Sueno inmensa.
Hasta que duerma sigo despierta. 
Dando vueltas como una loca por la habitación. 
No hay dios ahí fuera que sepa sentir mi dolor. 
Sé lo que es tocar el puto cielo con la punta de los dedos, 
olvidar los te quieros y abrir el ron. 
Odiando los segundos desde que tiempo no significó espacio. 
Supo dejarme el pecho vacío. Se me nota el cansancio. 
El mundo es mío, pero soy una rancia. 
Al menos los míos saben de lo que hablo. 
Mi puta vida en folios. Mira qué bien que me sienta el odio. 
Mírame a los ojos, pido auxilio. 
Un genio sabe bien cual es su sitio, el invierno. 
Y sabe que el silencio y las hostias siempre tuvieron un precio. 

Quizás estoy llorando hacia dentro cuando me calo. 
Quizás estoy pidiendo paz a los días que se fueron. 
No vas a entender mis lunares porque no es tu piel. 
No vas a entenderme a mí, porque yo no soy él. 
Estaba escrito.
El chaval que se sienta al final del bus es un hijo puta.
Con tan poco que decir que siempre acabo discutiendo. 
Con las manos frías y el corazón ardiendo. 
Quizás no hay dios ahí fuera que sepa aguantar mis putas malas caras. 
Mis malos despertares y mis vueltas en la cama. 
Mis cambios de humor y mi odio infinito a las personas. 
Quizás en el pecho no guardo nada. 
Estoy alimentando al sufrimiento con insomnio. 
Hasta que duerma sigo despierto; y mis demonios 
escriben lunares en la piel de otros. 
No vas a encontrar más que vacío en mis ojos. 
Quizás no entendíamos igual aquello de ser libres. 
Tal vez mis lunares están bajo su piel, pero no los siente. 
Sigo despierta cuando todo el mundo duerme. 
No vas a rezar por mí cuando enferme. 
No van a ser tus ojos los que vea cuando despierte. 
Tan cansada y sólo que el tiempo no apremia, me arde entre los dedos. 
Mi alma en formato de palabras, por si muero.
Estoy dejando tras de mí huellas en el camino, 
por si pensabas seguirme o por si vuelvo. 
Hablo del invierno en vida y el infierno en mente. 
Hablo de lunares en mi piel que me recuerden. 
Hablo de buscar sus dos ojos entre la gente. 
Quizás algún día llegues a entenderme. 
No he vuelto a ver el mar desde entonces. Ahora me pudren las voces. 
No preguntes si conoces. Escriben odio infelices. 
Lunares son cicatrices. Te escribo por si apareces. 
Aquí afuera no amanece, el mundo es tan triste...
Tan acostumbrada a levantarme y a acostarme de malas. 
Aún me preguntan que si sé volar como si tuviese alas. 
No me preguntes qué tal y sálvame la vida. 
Enséñame a quererte, se me olvida. 
Sabes ponerte en mi piel, ¿entonces...?
No vas a saber de mí, ya sabes. Estoy cambiando de planes. 
No voy a saber a ti, no veas si jode. 
Quizás hablando distintos idiomas no nos entendemos. 
No soporto más, lo de llorar callada, digo. 
Vuelvo andando de ciego a las cuatro, dejando esto a medias. 
La presión vuelve al origen y el tiempo apremia. 
Cuando todo empieza a torcerse y el sol se nubla. 
Quizás no sepa cómo hablar de amor sin mencionarle.
Hace ya meses que odio cómo me habla. 
Es mi puta piel y mi sangre, ¿me estás oyendo...?
Todo el camino recorrido borrado sin dejar ni rastro. 
Odiar sin conocer para vosotros. 
Ciega y tan cansada, casi borde, susceptible y cabreada. 
El amor supo dejarme de lado, como casi todo. 
Parece increíble el tiempo que ha pasado, 
pero nada ha cambiado desde que te fuiste. Sigo sola.
Estoy acostumbrada a ver el mar desde la orilla. 
A dormir cerrando bien los ojos para no ver las estrellas. 

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